11.1.07

Kolkata

De poco sirvió la lista y tomarme las cosas con tiempo, al final salí de casa y me dejé la Lonely Planet y el Moleskine, de mal en peor! Afortunadamente, en mi escala en Frankfurt, pude comprar la guía otra vez (en inglés) y un nuevo Moleskine, imprescindible, segun Chatwin, si quieres viajar a cualquier parte... Más tarde, en la larga espera aeroportuaria, conocí a un canadiense de barba blanca y prominente barriga. Al día siguiente tomamos juntos un taxi amarillo y cruzamos Kolkata con las primeras luces del día. Decidimos compartir habitación en un ruino hotel colonial cerca de Sudder St., realmente daba pena verlo, parecía que podía venirse abajo en cualquier momento, pero al mismo tiempo tenía cierto encanto, con grandes habitaciones de vivos colores y techos altísimos.

John, el canadiense, es profesor de biología, y ha dejado a su famila y dos hijos en Canadá para recorrer, a sus 62 años, y durante tres meses y medio, India, Nepal y termina en Beijing. Le encanta hablar y en nuestras conversaciones es él quien lo hace casi todo el rato, mientras mis pequeñas intervenciones en un torpísimo y primitivo inglés no parecen desalentarlo en absoluto. Además creo que es tan despistado y desastre como yo, el primer día perdió el pasaporte y terminé encontrandoselo yo en su propia bolsa...

Es curioso reencontrarme con la ciudad que visité hace casi dos años. Aquella primera vez no fue tan afortunada, venía de Varanasi y el choque con la ciudad fue un tanto "brusco". El calor, la gente, el ruido, la contaminación, el caos, la pobreza... uff! fue demasiado, pero siempre he vuelto a pensar en Kolkata y en acercarme de nuevo a esta descomunal urbe. Y esta vez estoy encantado con ella, en parte porque el clima es perfecto, en parte porque ya vengo "mentalizado", y en parte por... quien sabe por qué!!! Pero esta ciudad es absolutamente increible, te desborda, para lo bueno y para lo malo, catorce millones de personas haciendo gran parte de su vida cotidiana en la calle, comiendo, trabajando, durmiendo, bañandose, discutiendo, dando clase, lavándose los dientes, cortándose el pelo, rezando, mendigando, jugando, lavando la ropa... todo lo que puedas imaginar, apenas queda un resquicio por donde andar y muchas veces las tiendas ambulantes ocupan toda la acera y es preferible jugarse la vida y caminar por la orilla de la carretera, por donde circulan como posesos, coches, rickshaws, autorickshaws, motos, bicicletas, taxis, camiones e infinidad de destartalados autobuses de los que es habitual ver gente subiendo o bajando en marcha, todos tocando el claxon a discreción, con desenfrenada alegría. Algunos policías, inmutables, dirigen el tráfico en puntos conflictivo y en el centro pueden verse tres o cuatro semáforos nuevos, pero en el resto de la ciudad todo funciona con el método indio... que nadie sabe muy bien cuál es.

PD: Lo siento, pero en los teclados de por aqui, no encuentro ni acentos ni enyes
Edito: Gracias a Sonia ya puedo acentuar y colocar las eñes en su sitio

3 comentarios:

Corne dijo...

que guay!! qué bien qué bien! tengo muchas ganas de ver tus fotos, de viajar, aunque por ahora sea en modo mental... disfruta.

Juan Rayos dijo...

Por ahora las fotos tendran que esperar, aqui es complicado retocarlas y no quiero ponerlas de cuaquier manera. Tal vez cuando vuelva edite los posts anteriores y les poga imagenes... o tal vez no! Ya veremos. Un fuerte abrazo!!!

sonia dijo...

... las ñ: alt164, la á: alt160, la é: alt130 la í: alt161, la ó... por ahí va, no recuerdo bien...

Por cierto, si encuentras por ahí a un tal Gopal cuida de él, va tocando pies a los blanquitos, come en el Tirupati y duerme enfrente del Modern Lodge, pero es lo mejor que te encontrarás por allí... También Tiru es buena gente, y se come bien allí... Dale un beso grande de mi parte, a ambos... y a Anne, del internet de Ras... jo! que envidia me das!! cómo me gustaría estar allí!!

Un abrazo, rayos!