24.1.07

Días de Varanasi

Esta mañana, leyendo en la habitación, he oido unos ruidos raros y al girarme me he encontrado con un mono urgando en una de mis bolsas, afortunadamente ha vuelto a salir por la ventana rápidamente sin llevarse ningún trofeo. En el arbol que hay sobre la Guesthouse viven varias familias de monos y de vez en cuando se dan un paseo por los balcones a ver que pueden escamotear, no es una buena idea tender la ropa fuera, y parece que tampoco lo es dejar la puerta o venta abierta sin estar ojo avizor. Hace una par de noches la luz se iba y venía de forma inusitada, suelen cortanla todos los días de 10.00 a 15.00 horas, y luego es habitual que hayan pequeños cortes, pero lo de esa noche parecía una berbena. Cuando salí a cenar, vi a los monos montando una buena en el tejado, el chico de la puerta me comentó que eran ellos y sus escaramuzas los que estaban provocando los cortes de luz de esa noche.

Hace unos días cogí un buen constipado y la couldina que me traje no parecía hacer gran efecto, afortunadamente me encontré con Vanesa, una española que estudia tercer año de hindi en la Universidad de Varanasi, y me acompañó a su farmacia habitual donde me sirvieron tres pastillas, una para el constipado, otra para la ligera fiebre que, según él, tenía tras tocarme el antebrazo, y una de vitaminas. Con unas tijeritas fue cortando las unidades necesarias para el tratamiento, cinco de la primera, seis de la segunda y otras cinco de la última, y todas a una bolsita de papel de periódico, ni una más ni una menos de las necesarias. Ahora ya estoy prácticamente reestablecido. La sanidad española haría bien en aplicar un sistema parecido si realmente quiere recortar gasto sanitario y facilitar el acceso a los medicamentos...

Ayer fue la Saraswati Puja, la ciudad amaneció salpicada, aquí y allí, de improvisados tenderetes de telas a franjas rojas o azules, en los cuales se instalaban los altares dedicados a la diosa del conocimiento y las artes. Estos últimos días los hindús han estado comprando pequeñas figurillas de Saraswati para la celebración de la Puja en familia, pero además hay una gran estatua por barrio o comunidad que es la que se expone y adora en la calle, haciéndole ofrendas de fuego, agua, inciensos y alimentos. Pero todas ellas, las pequeñas, las medianas y las grandes están siendo arrojadas al rio en el día de hoy, tras la jornada de devoción.

Desde el mediodía e ininterrumpidamente, se van sucediendo las festivas procesiones hasta la rivera del Ganges. Una vez allí suben a la diosa en una barca (si es una figura pequeña la suelen arrojar desde la orilla), se adentran en la corriente y la sumergen en las aguas sagradas entre exclamaciones de júbilo. La mayoría son jóvenes que gritan, tocan el tambor, bailan y se lo pasan en grande. No obstante, la ceremonia tiene un punto gamberro que no se le escapa a nadie. Con la llegada de la noche aumenta el frenesí y en el Ghat principal, empieza a formarse cola, las barcas no dan a basto. Las figuras van a parar al río en una nube de incienso, una tras otra, aquí en Varanasi, en Kolkata y en muchas otras ciudades a lo largo del Ganges. En los próximos días la navegación fluvial se verá seriamente comprometida por unas aguas cubiertas de cientos, de miles de diosas aferradas a sus vinas en sus naufragios.


Vina: instrumento musical de la familia del sitar