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3.7.14

En el laberinto de granito

Ra, Nestor, Tronco, Andel, Marek, la incansable Charca y un servidor, este era el aguerrido grupo que este sábado puso dirección al interior de La Pedriza, trepando y saltando entre rocas de granito cual muflones de las montañas. En el último momento nuestro guía, Ra, cambió el destino original y nos encaminamos a la zona conocida como el Laberinto. Una sabia decisión, como se demostró más tarde al desatarse una auténtica ventisca nocturna, en esa zona encontramos buenos refugios naturales y dormimos acurrucados bajo piedras gigantes.

Realmente fue una escapada memorable, siguiendo el riachuelo, entre pozas y pinadas, los primeros compases de la ruta alegran nuestros corazones aventureros. Más adelante el terreno empieza a elevarse y aparecen las primeras formaciones rocosas entre los pinos. Finalmente, la arboleda prácticamente desaparece y nos vemos rodeados de un paisaje apocalípico de enormes rocas graníticas que parecen haberse congelado en su rodar cuesta abajo por las laderas. Hay rocas por todas partes, pasamos entre ellas, sobre ellas, bajo ellas, el horizonte es un rocoso perfil agrietado. Algunas formaciones tienen formas realemente curiosas y anteriores caminantes las han bautizado convenientemente como el Yelmo, el Elefantito, los Fantasmas, las Torres, las Damas...

Al regresar a la mañana siguiente, rejuvenecidos por la montaña, dejamos a nuestras espaldas un mundo laberíntico y misterioso con infinidad de senderos y nuevas rutas a descubrir... hay que volver!









 

31.1.13

En las montañas




En las montañas estamos más cerca de las estrellas. El silencio del espacio suspendido sobre nuestras cabezas nos sobrecoge, mostrándonos, una vez más, nuestra infinita pequeñez.

18.9.12

Montañas


Comenzamos a caminar ya casi de noche, la poca luz que llegaba del cielo sin sol nos permitía distinguir a duras penas la siguiente piedra sobre la que poner el pie, piedras blancas, cubriendo todo el camino de más de un metro de ancho. Aquella no era una senda cualquiera, era el camino real que seguía Alfonso XIII en sus cacerías reales. Un camino que nos cruzaríamos a menudo los siguientes tres días.

El primer refugio estaba muy cerca de donde dejamos el coche, ahí en algún lugar entre las sombras, al pie de las montañas, con dos perros enormes y cansados guardando la puerta. Al amanecer nos asomamos al paisaje amarillo y gris que nos acompañaría hasta la vuelta. Aquí abajo aun predominaba el amarillo descolorido de la hierva castigada por los interminables días del verano que llega a su fin. Según fuésemos subiendo, el gris de las piedras de granito lo cubriría todo, con el único añadido de un indefinible verde ácido fosforescente en forma de liquen alienígena que tapizaba a manchas el paisaje, como una extraña enfermedad de la piel.

La Laguna Grande de Gredos no era realmente digna de su nombre cuando llegamos, fue una pequeña decepción, la intensa sequía de ese año había disminuido el caudal de los riachuelos al punto de dejar un lago adelgazado y consumido, una sombra de lo que debe ser en primavera tras el deshielo. Pero aún así, nuestros corazones no desfallecían y el hermoso paisaje del circo de Gredos nos robaba el aliento, ensanchando nuestros espíritus.

Fuimos a las Cinco Lagunas y nos asomamos con algo de vértigo al valle que las contenía, pero la ascensión al Almanzor era la cita ineludible de la pequeña escapada. Allá arriba parece que todo se ha roto en mil pedazos y las rocas yacen desordenadas por doquier, muchas veces en un precario equilibrio que nos hace temer un desprendimiento. Pero todas permanecen quietas, inmóviles, ensimismadas en un silencio eterno. Y sin embargo la estampa parece la de una furiosa batalla y una absoluta destrucción, solo que ahora todo está congelado… O tal vez esa furiosa destrucción sea a cámara lenta, tan lenta que no se puede apreciar a simple vista, pero sigue sucediendo, el proceso continúa, las rocas se parten, se mueven, se desprenden y deslizan ladera abajo ante nuestros ojos, aunque no podamos “verlo”. Y nosotros caminamos por encima del desastre, saltando de roca en roca, a una velocidad de vértigo… o eso pensarán las rocas al vernos pasar.









7.4.07

Cumpleaños del Blog



Hoy hace exactamente un año que comencé este blog, asombrándome con el descubrimiento de unos nuevos Evangelios según "San" Judas. Pero uno de los primeros posts que mejor recuerdo guardo es Dentro del volcán, donde hablaba de varios volcanes vigilados permanentemente a través de cámaras de vídeo que ofrecían sus imágenes en directo vía web. Especialmente me gustaba la imágen panorámica, conseguida con tres cámaras, del volcán Kilauea, tomada desde el cráter Pu`u`O`o. De vez en cuando me asomo al volcán a ver que sucede por allí, es un volcán bastante activo y el panorama cambia constantemente, se pueden ver humear los distintos cráteres, con ocasionales llamaradas incluidas, sobretodo por la noche cuando estos respladores rojizos es lo único que registran las cámaras. Especialmente bellos son los atardeceres y amaneceres, cuando los cambios de luz nos ofrecen imágenes distintas cada minuto que se actualizan las webcams. En los días tranquilos como hoy, a estas horas noche cerrada allí, casi no se ve nada de nada, tan solo los nombres sobreimpresos indicando los invisibles cráteres.

6.6.06

El despertar del Merapi



El Merapi ruge y da bastante más miedo que el 666. A pesar de los miles de desplazados y afectados por un desastre natural de esta envergadura no puedo dejar de sentirme asombrado ante tal despliegue de belleza y destrucción de la naturaleza. Ya hablé de mi afición por los volcanes en Dentro del volcán (Abril 2006 ) y ahora no puedo dejar de mirar con avidez las nuevas imágenes que nos llegan día a día del despertar del Merapi… “Despertar” maravillosa palabra atribuida a un volcán que le da un carácter de organismo vivo e impredecible.



José Moreno Villa escribió sobre el extraordinario Dr. Alt y cómo vivió varios años bajo un volcán, el Paricutín, y allí perdió una pierna y pintó y tomó notas en su cuaderno de lo que acontecía y lo que vivía.

"Octubre, día primero. Tremenda actividad del cráter. Día luminoso tibio, con un fuerte viento del este, que arrastra enjambres de mariposas, único animal en la aridez gris de esas inacabables lomas de arena, a parte de los turistas, que son animales de otros planetas. Las mariposillas elegantes y sutiles, vienen a posarse sobre las arenas húmedas y alrededor de los pequeños charcos que ha dejado la lluvia entre las lavas. Son amarillas, en todos los tonos del amarillo. Al atardecer todas habían muerto, y las lomas estaban tapizadas de alas inmóviles."

"Ahí está el hombre. Ahí con su miedo y su férvido entusiasmo: sintiendo su pequeñez y sobreponiéndose con su voluntad. Mirando cerca las llamas y escuchando el imponente tamborileo de los pedruscos incandescentes que caen a su vera. Como un capitán vigilante y que ha perdido todos sus soldados.

¡Salud, capitán! Has ganado la batalla."

30.5.06

La invasión de las Mariposas Gamma



Ayer entraron dos por mi balcón y se quedaron atrapadas entre la ventana y la contraventana, revoloteando aturdidas contra el cristal, con sus blancas insignias Gamma sobre las alas marrones, galones que las identifican sin dejar lugar a dudas: son la avanzadilla de la inminente invasión.

Se han detectado grandes nubes en distintos puntos de la geografía española, enjambres que pueden llegar a integrar millones de ejemplares. Parece ser que vienen de África, les atrae la luz y son inofensivas… o eso dicen! Yo, por si acaso, cerraré las ventanas esta noche, no me vaya a despertar con un millón de Mariposas Gamma asaltando la casa…

17.4.06

Libros y tortugas



Estos últimos días vivo con un pie aquí y otro en Corfú. Estoy releyendo “Mi familia y otros animales”, lo leí hace ya bastantes años y ha sido un auténtico reencuentro con unos personajes y una isla que permanecían semiolvidados en mi memoria, casi como si hubieran sido unas vivencias reales.

Durrell recrea una isla llena de sol, de mar y de olivos; una isla repleta de bichos y animales a los que dota de rasgos humanos con tal habilidad, que nuestra manera de ver el reino animal cambia profundamente tras leerlo. Con solo diez años, pero ya un zoólogo en potencia, su incisiva mirada salta de los parajes naturales griegos a sus curiosos habitantes y su disparatada familia, narrando unas situaciones tremendamente divertidas y tan rocambolescas que no puedes dejar de pensar cuanto de todo eso se estará inventando…

13.4.06

Dentro del volcán


A finales del año pasado estuve una temporada enganchado a una webcam situada “dentro” del volcán Kilauea, en Hawai, uno de los más activos del planeta con sus 34 erupciones desde 1952. La vista que se ofrece en la web de USGS es especial por dos razones. Primero, su emplazamiento, situada en el crater Pu`u `O`o (precioso nombre también), dentro de la caldera del Kilauea, donde se encuentran varios cráteres. Y segundo, por su vista panorámica, compuesta por tres imágenes enlazadas que se van renovando cada 5 minutos.

El primer día que entré en esta página llevaba recorridas varias webcams de volcanes, desde México a Tokio, pasando por Alaska, Washington o Nicaragua. Pero esta era excepcional, ese primer día estaba lluvioso y las nubes ocultaban la vista más allá de los 2 metros, en cambio, estaban perfectamente visibles las gotas suspendidas del cristal protector. Las indicaciones de los volcanes, que más tarde asomarían por detrás, parecían dar nombre a las gotitas, como si de transparentes constelaciones se tratasen.

Uno de los mejores momentos es al amanecer (en la primera foto), cuando la negritud del volcán empieza a separarse del cielo y las blancas nubes de humo se desperezan tras la larga noche.