En el laberinto de granito
Realmente fue una escapada memorable, siguiendo el riachuelo, entre pozas y pinadas, los primeros compases de la ruta alegran nuestros corazones aventureros. Más adelante el terreno empieza a elevarse y aparecen las primeras formaciones rocosas entre los pinos. Finalmente, la arboleda prácticamente desaparece y nos vemos rodeados de un paisaje apocalípico de enormes rocas graníticas que parecen haberse congelado en su rodar cuesta abajo por las laderas. Hay rocas por todas partes, pasamos entre ellas, sobre ellas, bajo ellas, el horizonte es un rocoso perfil agrietado. Algunas formaciones tienen formas realemente curiosas y anteriores caminantes las han bautizado convenientemente como el Yelmo, el Elefantito, los Fantasmas, las Torres, las Damas...
Al regresar a la mañana siguiente, rejuvenecidos por la montaña, dejamos a nuestras espaldas un mundo laberíntico y misterioso con infinidad de senderos y nuevas rutas a descubrir... hay que volver!






























