14.5.09

Comprar una almohada en Kolkata


La almohada del hotel es más dura que una piedra, después de varios días sufriendo con semejante ladrillo decido comprar una un poco mejor. Mi primer intento es acudir al New Market, ¡mala idea!, me paso media hora deambulando por sus pasillos acompañado de un pesadísimo cazaclientes que se devana los sesos preguntándome y preguntándose que demonios busco, yo no le hago el menor caso, ¡me revientan estas cosas!, prefiero no encontrar lo que busco... y eso es lo que termina sucediendo.

Mi segunda idea es preguntarle al recepcionista del hotel, me dice: ¡en el New Market!. Le explico que ya lo he intentado, pone cara de pensar mucho, me dice que le deje investigarlo. Dos horas más tarde bajo de mi habitación, le pregunto y poniendo cara de extreñimiento me dice: más tarde, más tarde. Más tarde me repite lo mismo y cuando vuelvo de cenar me dice que al día siguiente... Entonces recuerdo haber leído en algún sitio que difícilmente un indio admitirá no saber algo, cualquier maniobra es buena excepto admitir que no sabe. Renuncio a seguir preguntado.

Tras otra incómoda noche, mi cuello insiste en hacer un tercer intento . Esta vez opto por consultar al oráculo, es decir, Google. En su googlemaps encuentro algunas tiendas, me aprendo cuidadosamente el camino y me encamino hacia allí. Nunca llego a encontrarla, pero no es problema, aquí son especialemente propensos a agruparse por gremios, así que una vez en la calle en cuestión, me encuentro con toda una retahila de tiendas con almohadas colgando por todas partes. Entro en una un poco más grande, me bajan una de las almohadas en exhibición (rosa), me parece un poco "maluja", pregunto si tienen más modelos, me sacan otra un poco mejor, llena de elefantes y jirafas de colores, no termina de convencerme... Insisto un poco más, no lo entiendo, parece que le cuesta sacar los modelos más caros, al final saca una blanca, blandita, perfecta, un poco más cara, pero vamos... ¡mucho mejor!

3 comentarios:

Catali dijo...

Hola hermano! Hasta hoy no me he enterado de que el blog volvía a estar en marcha. ¡Qué bien viajar de nuevo contigo! Me he reído mucho con la historia del recepcionista.
Besos, C.

Anónimo dijo...

mas que almohadas parecen sacos de patatas o algo asi.

pablo dijo...

yo no me fiaria un pelo de esos tipos