18.8.06

Capote



Anoche vi Capote, película que tenía pendiente desde hacía tiempo. De la historia que nos cuenta el film sobre este escritor, tal vez lo que más me impresiona es el final, ese pequeño apunte que se hace una vez terminada la película y que te cuenta en dos frases que fue del personaje en el fin de sus días. Parece ser que, después de escribir "A Sangre Fría", libro con el cual se superó a si mismo y alcanzó la cumbre literaria de su carrera, fue incapaz de terminar ningún otro libro y murió, 18 años después, por problemas derivados del alcohol.

Rosa Montero, es su sección Ángeles y Monstruos de El Pais, publicó hace ya años un fantástico artículo sobre Truman Capote, con frases como: “TC fue, sin duda, una de esas personas de mirada calcinada por la intensidad de lo que ven. El frágil y casi albino Truman, diminuto y extraño como un gnomo, siempre fue un habitante de todas las fronteras, una criatura crepuscular e indefinible, además de uno de los escritores norteamericanos más formidables del siglo XX…” y más adelante, “Truman Capote deseó ser rico y ser famoso, y cuando alcanzó sus sueños reventó”. ¿Fue así?, ¿fue víctima de su propio y desmesurado deseo de éxito…?

Una de las aspectos interesantes de la película, a mi modo de ver, es el plantear la posibilidad que el proceso de elaboración de “A Sangre Fría”, y los sucesos que conllevaron, le permitieron alzarse muy alto en el arte literario, pero le pasaron una cara factura… Capote antepuso su obra a cualquier otra consideración que no fuese la perfección de la misma, y para ello hizo algunas cosas que terminaron por quebrarle interiormente.

Guardaba el artículo de Rosa Montero en una carpeta medioperdida, es casi un milagro haberlo encontrado de nuevo. Lo que primero llamó mi atención de él fue su acertado título: “El niño que jugaba con rayos”.