15.2.07

Rumi, el Derviche ebrio de Dios



"Tras conocer a Shams de Tabriz
día y noche danzó mi padre en éxtasis,
girando en la tierra como los círculos celestes.
Su risa resonaba en el cenit del cielo
y la oían los seres de todos los reinos.


Mi padre fue un erudito
que súbitamente se transformó en poeta.
Al gran asceta, lo sorprendió el amor.
En la ciudad surgió una rebelión.
No, el mundo entero resonó con sus ecos.
¿Cómo pudo un ilustre sabio del linaje del Islam,
monarca de ambos mundos, enloquecer de amor?"


Esto escribía Sultán Walad sobre su padre, Xallal ud-din Rumi, maestro sufí del siglo XIII y uno de los poetas místicos más grandes de la historia. Y Rumi, en su "Diván", compuesto por mil setecientos sesenta y cinco rubaiyats ("odas a la embriaguez divina"), expresa así la operada consumación:

¿Por qué estás continuamente
persiguiendo sombras?
¿Qué quieres lavar en tus ojos
con tu sangre?
Eres Dios de los pies a la cabeza
¿Qué buscas, ingenuo
más allá de ti mismo?
Yo soy Él y Él es yo, ¡oh, buscador!
Puesto que soy Él, ¿Qué buscaría?
Yo soy el mismo y es de mi quien hablo
Yo soy de cierto mi propio acechador.
(...)

Más sobre Rumi aquí y aquí.