29.4.08

Arrecia la delgadez de la noche



Jordi me apuntaba en el post anterior un buen link de youtube donde escuchar a Richar Burton leer a Dylan Thomas. Under Milk Wood es un guión radiofónico escrito por Dylan Thomas a lo largo de 13 años, nunca estaba contento del todo con él. Thomas era un hombre de excesos y esta tal vez sea su creación más estrambótica. Como dice el prólogo: "Under Milk Wood es la obra de un artesano, una página que le quita diezmos a la razón, un drama o comedia para voces lleno de cambios rítmicos y dramáticos, fracturas, superposiciones de planos e innumerables juegos léxicos y fonéticos, muchos de ellos tomados de las toscas gentes de Laugharne. La fuerza de tan llamativo guión reside en la amplia acumulación de registros que facilitan la coexistencia del lenguaje coloquial, obsceno a veces, con la expresión más puramente poética..."

Mucho se esto se pierde desgraciadamente al leer la traducción en español, a pesar de lo cual el texto es una pura maravilla. El otro día me encontré con la grabación íntegra de la BBC, el narrador es Richard Burton como comentaba Jordi, pero luego hay una infinidad de voces que van desgranando el relato, con diferentes acentos, entonaciones, musicalidad... resulta una delicia escuharla. La obra de Dylan Thomas toma entonces una nueva dimensión, la original en realidad, aquella para la que estaba pensada.



No me resisto a poner otro breve fragmento, en esta ocasión del final:

Arrecia la delgadez de la noche. Una brisa que viene de las aguas encrespadas suspira por las calles, bajo un Bosque Lácteo que despierta. Es el bosque en el que cada árbol hunde sus pezuñas en la mirada negra y socarrona de los cazadores de amantes; el jardín creado por Dios para Mary Ann la Marina, que sabe que el cielo está aquí para los elegidos por el fuego divino en estas tierras de Llareggub; el bosque, lasciva e ignorada capilla donde sus labriegos buscan en los días de fiesta yacer con su amiga; y para el reverendo Eli Jenkins no más que un verde sermón de hojas sobre la inocencia de los hombres; el bosque que de pronto, azotado por el viento, despierta sobresaltado por segunda y oscura vez en este día de primavera.