3.8.08

Verano y mar


La semana pasada me fui con el Hippy a dar una vuelta con su velero, una bonita embarcación de 6 metros que tiene amarrada en Canet. Salimos a la hora de comer con dirección al Puig, provistos de fruta, pan tostado con pipas, unas empanadillas y agua fresca. En unas tres horas de navegación llegamos a Hossegor, dónde soltamos el ancla y nos acercamos a la orilla nadando para tomarnos unas cervecitas con Salva. Pero no tardamos mucho en emprender el regreso, preveíamos volver en menos tiempo, visto el viento que hacía al acercarnos al Puig, pero al levar anclas el viento había variado de dirección y el avance era bastante más lento del previsto.

¡Soltar escotas! ¡cazar la mayor! ¡virar a barlovento! eran algunas de las órdenes del Capitán, que me dejó en varias ocasiones coger la caña y hacer algunos virajes a pesar de mi inexperiencia. Pero el sol iba cayendo inexorablemente y aún nos quedaba bastante por llegar. Estába anocheciéndonos cuando divisamos puerto, en ese momento el viento era muy flojo y el Hippy decidió arrancar el motor para acelerar los últimos metros... ¡en ese momento nos quedamos sin gasolina! Abrimos el depósito, estaba seco, sacamos el bidón de plástico de emergencia, ¡vacío! Yo, que ya estaba recogiendo velas, tuve que izar el génova de nuevo, pero ni con esas, casi rozando la bocana tuvimos que virar en redondo para no estrellarnos contra las rocas, desplegar la mayor y volver a intentar entrar a vela. Afortunadamente, aunque el viento era flojísimo, venía en la buena dirección y, gracias a la pericia del Capitán, pudimos entrar lentamente en puerto. De noche, en un silencio absoluto y como de puntillas, avanzamos palmo a palmo hasta llegar al amarre. Al poner pie en tierra nos abrazamos con alegría, era casi medianoche. Al irnos nos olvidamos el bidón de gasolina vacío en el velero.

1 comentario:

Maite dijo...

Bonita foto y fantástica aentura. Esperamos expectantes los próximos capitulos del verano de Rayos.
Un abrazo.