25.9.14

Bajo el mar



Mallorca! un paraíso mediterráneo al que llevaba tiempo queriendo volver. Este verano se me antojó el momento perfecto para disfrutar de la isla tranquilamente, así que alquilé una pequeña casita en Port de Canonges, un lugar suspendido entre la Sierra de la Tramuntana y el mar... más o menos como se sentía mi espíritu, feliz bajo el mar y deseoso de montaña en los momentos que me saturaba de la sal del mediterráneo. 

Recorrí la costa noroeste de la isla, metiéndome entre las rocas caídas al mar desde riscos inmemoriales, flotando ingrávido en las aguas templadas y rabiosamente azules, sorteando medusas y dejándome arrastrar por las olas. La felicidad de sumergirse en el mar es inconmensurable. Salía del agua y caminaba bajo los pinos hasta encontrar otro acceso entre los pedruscos, volvía a entrar al mar y me lavaba el sudor, el sol, el cansancio... salía de nuevo y la costra de sal crecía sobre mi piel. Un día subí al Puig Tomir, a ver la isla desde lo alto. Las rocas de la cima, las nubes, el bosque y el mar... por ese orden, y encima de todo eso estaba yo, sumido en éxtasis, levitando sobre una isla de ensueño.