6.3.10

Cap XCIII - El náufrago



Así que la locura del hombre es la cordura del cielo y, alejándose de toda razón mortal, llega el hombre al fin a ese pensamiento celestial que, para la razón, es absurdo y frenético; y entonces, tanto en la buena como en la mala fortuna, se siente sin ataduras, indiferente, como lo es Dios.

Herman Melville
(Moby Dick)