14.7.08

La boda de mi hermana



A mitad ceremonia salí de la Ermita y miré al cielo, aquello parecía el fin del mundo, un cielo negro, amenazador, cargado de lluvia dispuesta a estropearnos la fiesta, pero solo cayeron cuatro gotas mientras dentro se entregaban los anillos y al salir los novios hasta volvió a brillar tímidamente el sol. Estuvimos al borde del desastre, pero al final todo salió perfecto.

Mi hermana casi se pone a llorar cuando vio aparecer el coche de caballos a la puerta de Los Dos Tilos, era el secreto mejor guardado, una sorpresa de la hermana y el cuñado de Esteban. El novio finalmente se puso muy nervioso esperando a la novia a la puerta de la Ermita. El cura se pegó un buen cabezazo contra una lámpara, que se quedó bamboleando un rato mientras se escapaba alguna risilla entre la concurrencia. El padrino, mi hermano, acompañó elegantemente a la novia y aguantó estoicamente todo el día... tan solo se plantó con el vals, ¡eso ya era demasiado! El jardín lucía espléndido bajo los pinos y los tilos. Los invitados comieron, bebieron, fumaron, bailaron y brindaron a la salud de los novios.

3 comentarios:

Antonio González dijo...

Pon mas fotos...!!!

Anónimo dijo...

si

pon una de antonio y el vals

JuanolO dijo...

Me parece a mí o la pequeña y Cátali cada vez se parecen más.
Pero como, tienes una foto de Antonio bailando un vals... Por los dioses!! eso hay que verlo.
Saludos.