27.8.07

Neukölln vs Mitte

El otro día estuvimos en una fiesta cerca de Hermannplatz, un ático reformado con un estilo improvisado-industrial muy del gusto berlinés. La fiesta, como sucede a menudo por aquí, tenía un tema, en este caso “Neukolln versus Mitte”, Jordi me habló de otra fiesta, en pleno invierno, cuyo tema era Hawai y todos iban en bañador o bikini, con las ventanas cerradas a cal y canto y la calefacción a toda potencia, mientras fuera el termómetro caía muchos grados bajo cero.

En esta ocasión se trataba de elegir un bando y disfrazarse en función de la zona escogida. Berlín presenta una estructura bastante deslavazada (debido en gran medida a la antigua división y a las zonas devastadas por los bombardeos) que impide definir claramente un centro, pero no cabe duda que Mitte es uno de los barrios emblemáticos y céntricos de la capital alemana, aglutinando numerosas calles comerciales, edificios de oficinas, monumentos emblemáticos y mostrando la cara más “glamurosa” de la ciudad. Por el contrario, Neukolln es un barrio exterior, pobre, de casas modestas, habitado mayormente por obreros e inmigrantes. Al menos esos son los tópicos que rodean a los dos barrios y que los invitados trataban de reflejar con sus disfraces. Así podías encontrarte con niños pijos y jóvenes cosmopolitas adinerados o, por el contrario, con horteras en chándal y turcos macarras. Aunque alguna lo interpretó desde un punto de vista bastante literal disfrazándose de la famosa torre de TV, con una enorme bola en la cabeza, para representar a Mitte… Era bastante divertido, algunos se lo habían tomado muy en serio, otros con mucha imaginación, mientras que otros no sabías muy bien si se habían disfrazado o iban así normalmente…

Mientras arriba se iba llenando de gente bailando, bebiendo o charlando sentados en las escalera del edifico, intentando huir del calor y la música, en el patio interior crecía la acumulación de bicicletas de todos los tipos y colores, cerca de un centenar de ellas apelotonadas en la oscuridad. Es muy importante anotar mentalmente donde ha dejado uno la suya a la llegada o se corre el riesgo de pasar un buen rato buscándola a la hora de regresar. Pero esto es una de las cosas que más me gusta de esta ciudad, “todo” el mundo se mueve en bicicleta, con lo que ello conlleva: muy poco tráfico, menos contaminación, menos ruido y un ritmo de vida más pausado y tranquilo, ¡en fin! ¡vivir mejor!