25.3.08

Actitud

¡Qué canción! ¡Y que interpretación! La pose de Adriano Celentano, su actitud, es absolutamente genial. Lo veo y no lo creo. Es, además, un tema que trae muchos recuerdos, cuando sonaba en la radio solía significar el final de Flor de Pasión y también que eran altas horas de la noche y había que irse a dormir. Creo que Juan de Pablos sigue usándolo como sintonía de cierre de su programa.

18.3.08

El Amanecer de los Muertos

¿Habéis visto esa película? Pues si es así, os podéis hacer una idea de como está Valencia estos días de Fallas. Yo me escondo, algo asustado, en casa, y me dedico a desembalar cajas y poner algo de orden en mi vuelta al hogar, mientras fuera miles de personas han tomado la ciudad. El tráfico ha desaparecido y los zombis cubren cada centímetro de acera y carretera. Cuando no tengo más remedio salgo y los veo, deambulando de un lado a otro sin destino aparente, tirando petardos sin ton ni son, comiendo churros aceitosos, mirando asombrados fallas de dudoso gusto, fotografiándose delante de los monumentos... Durante todo el año el arte y la cultura pasan de puntillas por la ciudad, pero en estos días todo el mundo se llena la boca alabando el arte y la cultura falleras, ¡ejem!

Por la mañana los zombis se han ido a descansar un poco y salgo a desayunar con precaución, sorteando cristales rotos, basura, ninots, vallas... es el escenario tras la batalla... un escenario algo asquerosillo, todo hay que decirlo...

Básicamente la cosa se divide en tres grandes grupos, primeramente los falleros, que se dedican a cortar calles, llevar flores a la Virgen y hacer el mayor ruido posible. En segundo lugar está la gente de la ciudad ajena a todo esto, este grupo normalmente ahueca el ala en cuanto pueden y regresan tras la Cremá, que es lo único bueno de todo esto: la reducción a cenizas del sarao... (bueno, las mascletás tampoco están mal...). Finalmente el tercer grupo lo componen los extranjeros y visitantes ocasionales que asisten alucinados a este berengenal y no se muy bien que demonios entenderán de todo esto...

15.3.08

Eurovisión Ye-Ye


Antes de que Eurovisión se convirtiese en el disparate de estos últimos años, se hicieron algunos grandes temas y actuaciones, me quedo con la deliciosa France Gall y su Poupee De Cire, Poupee De Son. Genial la puesta en escena, ella con su vestidito a juego con el pelo, el cámara haciendo coincidir su cabeza con un fragmento del logo de Eurovisión, como si de rayos beatíficos se tratasen... Y que decir de la canción, compuesta por Serge Gainsbourg, ¡maravillosa!

8.3.08

Antonio y Maite se van


Mi hermano y Maite se van a vivir a Barcelona, ella va a estudiar un Master en Comisariado y Gestión Cultural en Arte y Nuevas Tecnologías y él, con paciencia y resignación, la acompaña y aprovechará para buscar trabajo de diseñador por la ciudad condal... Estos últimos días, ellos, vaciando su casa y yo, llenando la mía, ha sido una auténtica pesadilla de cajas, traslados, alquiler de furgonetas, escaleras y más escaleras. Entre ayer y hoy me han regalado varias cosas que no habían guardado ni querían llevarse, pero que a mi me venían fantástico, como una lámpara, unas copas de vino o la estantería que ya habían heredado de Nacho y ahora pasa a mis manos.

Son seis meses los que pasarán fuera y por aquí los echaremos de menos... aunque será una buena excusa para hacer alguna escapada a Barcelona, ciudad que hace bastante que no visito. En fin, ¡buen viaje y buena suerte!

3.3.08

Entrando en casa


Aún no está acabada, falta pintar algunos detalles, colocar el rodapié, terminar la cocina, dar de alta el gas, amueblarla... pero he montado la cama y me he venido para acá, me moría de ganas... Mañana alquilamos una furgoneta mi hermano y yo y nos vamos a llevar cosas de aquí para allá. Él se lleva a Biar mucho material de pintura y algunas cosas de casa hasta que regresen de su estancia de seis meses en Barcelona, yo me traeré una mesa de comedor que tengo allí. Además nos acercaremos al Ikea de Murcia a ver que compro, ya se que lo del Ikea es un peligro, al final las casas parecen hechas en serie, como sacadas de su catálogo, supongo que habrá que llevar cuidado y elegir solo algunas cosas...

1.3.08

Artículo en Le Monde

Ya empiezo a volver a la normalidad, después de casi tres meses de obras hoy voy a entrar en casa y empezar a meter cosas, en unos días estaré viviendo allí. ¡Me muero de ganas!
Coincidiendo con estos últimos días, los trabajos de foto y vídeo se van multiplicando, esta semana estuve un par de días por el Mar Menor y Orihuela Costa haciendo unas fotos para Le Monde. El artículo habla de la edificación salvaje en el litoral español. Parece mentira ver construcciones tan nuevas en primera linea de playa, Orihuela es un mar de bungalows, adosados y apartamentos que se saltan todas las leyes habidas y por haber, el resultado es escalofriante, lo curioso es que aún así, con este destrozo, la gente quiera ir a estos lugares.

31.1.08

Diez razones para ir en bici

1- Haces ejercicio
2- El viento te da en la cara
3- No contaminas
4- No haces ruidos
5- La bici es “amigable”
6- Vas a una velocidad que te permite disfrutar del paseo y parar en cualquier momento a saludar a un amigo
7- No usa gasolina y así no le hacemos un favor a las petroleras
8- La puedes aparcar sin problemas
9- Es muy difícil que te pongan una multa
10- Usándola aportamos un pequeño granito de arena para un mundo mejor

10.1.08

Los Simpsons homenajean a Noah



Hace tiempo hablaba sobre el vídeo de Noah, y hoy he visto a través de su Flickr que ha sido homenajeado en un capítulo de Los Simpsons, un vídeo fantástico de Homer haciendo de Noah y fotografiándose todos los días... o algo así...

Noah Kalina es un fotógrafo de Brooklyn bastante inquieto, es famoso por su vídeo, pero tiene un trabajo muy interesante que puede verse en su web, además de su cuenta Flickr y un blog bastante reciente.

31.12.07

En obras


Lámpara de obrero


Juego de pared


Radio de obras

20.12.07

Boboo


Catali y Antonio, mis hermanos, han unido sus fuerzas para editar este mini-cuento desplegable. Catali escribe la historia y Antonio le pone los dibujos. Están preparando uno nuevo y creo que la intención es hacer una pequeña serie y comercializarlos a un precio realmente minúsculo. Una fantástica idea, un regalo delicioso, espero que la cosa tenga éxito y continuidad.

13.11.07

Herman Dune

Últimamente estoy escuchando mucho a Herman Dune, es fantástico. El otro día me encontré una grabación casera en YouTube donde improvisaba una de mis canciones favoritas, Metal Dush, en un piso de París (es una pena, pero no está completo). Más abajo otra excelente improvisación junto a Kimya Dawson.



10.11.07

Terra Alta


La semana pasada pasé unos días recorriendo Tierra Alta, haciendo fotos en la zona de la Batalla del Ebro para un proyecto de recuperación de la memoria histórica. Al final me centré en el área de Gandesa y las sierras de Cavalls y Pándols, no llegué a hacer toda la ruta que tenía planeada, pero caminé alrededor de 50 kilómetros por los senderos que recorren estas montañas, sorprendentes por su belleza y quietud. En el silencio y la paz de estos parajes era difícil imaginar la guerra de más de tres meses que se libró hace casi 70 años, pero en algunos puntos me encontré con los restos de las trincheras que atestiguaban lo sucedido.

No me encontré ni un alma por aquellos caminos. El segundo día, en lo alto de la Serra de Cavalls estaba asomado a un abrupto despeñadero disfrutando de las vistas, cuando un ruido de rocas y algo moviéndose me dio un buen susto. Al girar la cabeza, vi un grupo de cabras montesas que aparecían por el borde del cortado a unos cuatro o cinco metros de mi. Iban dando saltos como locas, mientras me miraban de refilón saliendo en dirección opuesta, también se debían haber llevado un buen sobresalto, no creo que se esperasen encontrarme allí arriba a esas horas de la mañana.

Ahora estoy preparando el trabajo con el material que me traje de allí, cuando el proyecto esté finalizado pondré alguna imagen en el blog.

5.11.07

El milagro de las llaves

Esta es la última historia de "mis milagros" y la que da nombre a la serie, porque si en las otras ocasiones se podía explicar lo sucedido de una u otra forma, en esta ocasión resulta algo más difícil.

Sucedió hace ya bastantes años, cuando aún vivía en Alicante, era verano y cogí el coche para ir a la playa de San Juan. Pasé el día tomando el sol y bañándome, al atardecer recogí las cosas y crucé la playa hasta llegar al coche. Pero al disponerme a abrir la puerta, no encontré las llaves por ninguna parte. No solo no podía entrar en el coche para volver a Alicante, si no que tampoco podía entrar en casa pues también había perdido esas llaves. Encima era fin de semana y toda la familia estaba fuera en uno u otro lado, no tenía dinero, ni teléfono... ni coche, ni casa...

La cosa estaba complicada. Pensé que lo primero era intentar encontrar las llaves, volví por donde había venido y calculé más o menos dónde había colocado la toalla. Quien conozca la playa de San Juan sabrá que es bastante ancha y larguísima, casi tres kilómetros de arena. Me puse a recorrer la zona, pero mientras tanto iba pensando como las podría haber perdido. Caí en la cuenta de que mi bañador tenía bolsillos, juraría que metí las llaves dentro... y lo más probable es que no se saliesen en la playa, si no que me fui a bañar con ellas y se me cayeron en el mar... ¡si! estaba casi seguro de que así habría sucedido. Caminé hasta la orilla, un mar inmenso y azul rompía en olas a mis pies. Aquello era inabarcable.

Necesitaba alguna ayuda, por lo menos unas gafas de bucear. Cerca me encontré a unos socorristas que tenían unas gafas pequeñas, de esas de piscina que cubren solo los ojos, mejor eso que nada. Me acerqué y se las pedí para buscar las llaves que había perdido en el mar. Me miraron con cara rara, supongo que pensarían que les estaba tomando el pelo, pero me las dejaron entre sonrisas. Calculé más o menos por donde había entrado, hacía tal vez un par de horas y, tras dar unos pasos mar adentro, me sumergí. No se veía nada de nada, el mar estaba revuelto y las olas removían el fondo llenándolo todo de arena. Me incorporé y miré a mi alrededor, el agitado mar me rodeaba y se extendía hasta el infinito, las olas no cesaban, no tenía el menor punto de referencia... ¡aquello era un disparate! Pero tampoco podía hacer otra cosa, al menos intentaría buscarlas mientras hubiese luz. Tomé aire y me sumergí por segunda vez, todo estaba turbio por la arena en suspensión, avancé un poco y pareció clarear por una zona, ¡vaya! ahí conseguía ver el fondo, me impulsé y en ese momento vi algo que brillaba un poco más allá, ¿qué era eso?, estaba semienterrado, extendí la mano sin poder creer lo que estaba sucediendo. Mis dedos se cerraron en torno a aquello y salí a la superficie mirando atónito mi hallazgo, había encontrado las llaves.

Salí del mar exultante, les devolví las gafas a unos socorristas que no se que pensarían y me fui al coche. No solo había encontrado las llaves en el mar, si no que lo había hecho en menos de cinco minutos.

28.10.07

Hacia Terra Alta

Me voy unos días a Terra Alta, me han invitado a hacer un trabajo fotográfico sobre la Batalla del Ebro y tengo pensada una ruta alrededor de Gandesa, unos 75 kilómetros a pie por la Serra de Pandols y por los pueblos de Villalba del Arcs, Bot, Fatarella, Corbera d'Ebre... Aunque, hasta que no esté sobre el terreno, no habrá nada definitivo. Cuando regrese contaré como ha ido el paseo...

26.10.07

Un día de frío y lluvia

Este es el quinto capítulo de "mis milagros", ya solo queda el sexto, el primero en orden cronológico y el seguramente el más "milagroso". Pero hoy toca esta quinta historia que sucedió hace poco, en uno de los primeros días del invierno pasado.

Era uno de esos días complicados que insisten en complicarse más y más. Después de comer me fui a Mislata, cerca del aeropuerto, a hacer unas fotos de un hotel, con tan mala suerte que a la vuelta comenzó a llover y a soplar un viento frío que hacía más difícil el estrecho camino de vuelta, lleno de tráfico y salpicado de obras aquí y allá. Me empapaba y me moría de frío, no podía dejar de pensar en los inconvenientes de ir en bici, a pesar de lo cual me merece la pena, lo único sería tener un buen abrigo para el invierno y días lluviosos como aquel, un abrigo de esos técnicos para la montaña y la nieve, con un tejido que no deja pasar ni el agua ni el viento, que te cubren hasta la barbilla y te sientes como en casa dentro de ellos. Claro, que cuestan un dineral, y no era el mejor momento en esos días, en fin, ¡paciencia!.

Más tarde, tras secarme y descansar en casa, me fui a la Feria de Muestras a hacer otras fotos, dejé la bici en la parada de Ángel Guimerá y fui para allá en metro. Estuve trabajando hasta que cerraron y la chica del stand que estaba fotografiando se ofreció a traerme de vuelta. Me dejó en casa, pero al entrar recordé que la bici aún estaba en la parada de metro, así que descargué todas las cosas y, algo cansado, me dirigí a pie hacia allá. A mitad camino se puso a llover de nuevo, no había cogido el paraguas y volví a pensar en un buen abrigo para hacer más soportables días como aquel... Al aproximarme a Ángel Guimerá vi la bicicleta atada donde la había dejado, pero había una especie de trapujo encima, alguien había tirado algo encima como si mi bici fuese una papelera, ¡vaya!, esto ya era el colmo. Cuando llegué cogí aquello un tanto malhumorado, seguro de que estaba sucio y empapado por la lluvia, estaba dispuesto a tirarlo enseguida. Pero me detuve extrañadísimo, según me fijaba mejor un escalofrío recorrió mi espalda. Aquello era una abrigo azul oscuro, de montaña, Timberland, para más señas. Era exactamente en lo que llevaba pensando toda la tarde, no algo parecido, no, sino "exactamente" lo que yo quería. Estaba limpio, casi nuevo y prácticamente seco. Aquello no era posible, miré a mi alrededor por si alguien me estaba gastando una broma o el dueño del abrigo se estaba atando los zapatos cerca de allí... pero nada. Desaté la bici y me fui andando lentamente con el abrigo encima de la bici a ver si alguien lo reclamaba... pero nada. Miré hacia arriba esperando ver un coro de ángeles ascendiendo tras dejarme un presente divino... pero nada. A la vuelta de la esquina seguía mojándome con la lluvia mientras el abrigo colgaba del manillar, aquello no tenía sentido, me detuve y me lo probé. Era mi talla, subí la cremallera y el cuello me protegía hasta la barbilla, me cubrí con la capucha y solo me faltaba un poco de escarcha y el Everest bajo mis pies para parecer un intrépido montañero. Me monté en la bici y regresé a casa sin preocuparme por el mal tiempo.

Historias como esta me recuerdan el día que visité a Mipae Micumba, palero (sacerdote) de Palo Monte, en su cabaña-templo a las afueras de La Habana. Esta es un larga historia que contaré en otro momento, pero en momento dado, cuando me estaba "tirando los caracoles", me dijo que veía una presencia o un espíritu que me protegía, que estaba tras de mi en ese momento y que tenía aspecto árabe. Miré por encima del hombro y no vi nada, pero cuando me pasan cosas como esta me acuerdo de aquel día.

25.10.07

Mis milagros IV

Hace unos años fui a Madrid a hacer unas ampliaciones fotográficas, era la segunda vez que hacía unas copias grandes y, aunque esta vez eran más pequeñas que en el viaje anterior, unos 70x100 cm, eran tres fotos y una buena cantidad de dinero. Estuve allí toda la mañana haciendo pruebas y tirando finalmente las copias tras unas pequeñas correcciones. Después de comer me las enrollaron y las metimos en una caja de cartón alargada de un metro y pico de alta.

Salí todo contento, aún tenía tiempo de hacer una visita al Reina antes de coger el bus de vuelta a Valencia. Bajé al metro y me paré un momento en el pasillo a consultar el plano y buscar la mejor combinación. Estaba en Pueblo Nuevo, así que cogí la línea 5, Quintana, el Carmen, Ventas,Diego de León, Núñez de Balboa, Rubén Darío, Alonso Martínez, Chueca y GranVía, donde bajo y cambio a linea azul, la 1, que me lleva a Sol, Tirso de Molina, Antón Martín y Atocha, mi destino. Se abren las puertas de metro y echo mano de la caja para salir de vagón. ¡Ahhhhh! ¿dónde está la caja? ¡ha desaparecido! Era como si me faltase una mano o algo así, o sea, algo imposible de ocurrir, no me puedo dejar la mano o la cabeza olvidada por ahí (bueno...), pues tampoco podía dejarme la caja con las fotos, el motivo de mi viaje, la culminación de meses de trabajo. En ningún momento pensé que me la habían robado, no, no, estaba seguro de que me la había dejado en algún sitio, pero ni idea de donde...

Salí del vagón al borde de la taquicardia y vi a un par de guardias de seguridad. Intenté explicarles lo que me había pasado, me pidieron una descripción de la caja, yo les dije: una caja delgada, marrón, alta casi hasta pecho, sin ninguna indicación exterior... me preguntaron dónde la había dejado, ¡ni idea! contesté, me miraban asombrados, le expliqué el recorrido y ellos llamaron por sus walki-talkie, al tiempo que me daban pocas esperanzas de encontrar algo así. Yo estaba desesperado, me despedí de ellos y salí corriendo para coger el metro en dirección contraria, lo único que se me ocurría era deshacer el camino a ver si me acordaba de algo o me encontraba la caja.

Salí de Atocha dirección Antón Martín, Tirso de Molina, Sol... según pasaban las estaciones intentaba relajarme y hacer memoria... mientras me daba de cabezazos contra la ventanilla. Al final recordé, al bajar al metro y consultar el plano, debí de apoyarme en la caja, como si fuese una mesilla alta y diminuta, una vez decidida la ruta continué andando, dejando atrás la caja-mesita. Salí corriendo en Gran Vía, cambié a la verde, Chueca, Alonso Martínez, Rubén Darío, Núñez de Balboa, Diego de León, Ventas, el Carmen, Quintana... ¿Cuánto tiempo habría pasado? veinte minutos o más de ida, y otros tantos de vuelta, y la conversación con los de seguridad, tal vez cerca de una hora, imposible que continuase en el mismo lugar. Pero tal vez alguien la ha cogido, una vez fuera la ha abierto y al no ver nada de valor (seguramente no apreciaría mi trabajo) la habría tirado cerca de la salida, tendría que buscar por los alrededores.

Además, por muy mal que pintase, todo podía aún solucionarse, cosas más raras me habían pasado, no sabía como, pero aún pensaba en poder recuperar la caja. Bajé apresuradamente en Pueblo Nuevo, miraba en todas direcciones, podía estar en cualquier parte, pero si mi teoría era correcta la habría dejado arriba, en el pasillo de entrada que distribuye el tráfico hacia la línea 7 o la 5. Me abrí paso entre la gente y corrí escaleras arriba, al asomarme al pasillo no pude creer lo que veía, era casi irreal, allí estaba la caja, en medio del pasillo, de pie, erguida como un monolito, impertérrita. Fui como flotando hasta ella y la abracé emocionado. Estaba intacta, la había recuperado.