En Moleskinerie

Hoy sale una reseña sobre mi Moleskine en el blog Moleskinerie, desde aquí agradecer a Armando su invitación.
Bitácora de anotaciones e imágenes de Juan Rayos

Hoy sale una reseña sobre mi Moleskine en el blog Moleskinerie, desde aquí agradecer a Armando su invitación.
Etiquetas: Moleskine
De todo lo que existe, la ley y la justicia aparte, una mujer hermosa es una maravilla viviente, mientras que un cuadro de Da Vinci y de Correggio exite solo por otras razones. ¿Por qué soy un artista tan pequeño que siempre lamento que la estatua y el cuadro no estén vivos? ¿Por qué comprendo mejor al músico, por qué veo mejor la raison d'etre de sus abstracciones?
Oh, mi querido hermano, a veces se tan bien lo que quiero. Puedo arreglármelas muy bien sin Dios en mi vida y en mi pintura. Pero no puedo, enfermo como estoy, hacer nada sin algo que es más grande que yo, lo que constituye mi vida, el poder de crear.
Y si, frustrado físicamente, un hombre intenta crear ideas en vez de hijos, sigue siendo, con todo, parte de la humanidad.
Y en un cuadro yo quiero decir algo tan consolador como una música. Quiero pintar hombres y mujeres con algo de lo eterno que solía simbolizar el halo, y que queremos expresar por medio del resplandor y de la vibración de nuestros colores.
Estoy probando esto del Finetune, listas programadas de canciones para oir en tu ordenador, una especie de radio a la carta. Otros por el estilo son Last.fm o Pandora, aunque aún no los he investigado demasiado. En el caso de Finetune puedes buscar artistas, listas de reproducción, o crear la tuya propia y oirla directamente en su web o exportarla a tu blog o myspace. Con más tiempo iré probando y me haré alguna playlist, por ahora pego una de las que me he encontrado y estoy escuchando ahora mismo.
Etiquetas: música

"Tras conocer a Shams de Tabriz
día y noche danzó mi padre en éxtasis,
girando en la tierra como los círculos celestes.
Su risa resonaba en el cenit del cielo
y la oían los seres de todos los reinos.
Mi padre fue un erudito
que súbitamente se transformó en poeta.
Al gran asceta, lo sorprendió el amor.
En la ciudad surgió una rebelión.
No, el mundo entero resonó con sus ecos.
¿Cómo pudo un ilustre sabio del linaje del Islam,
monarca de ambos mundos, enloquecer de amor?"
Esto escribía Sultán Walad sobre su padre, Xallal ud-din Rumi, maestro sufí del siglo XIII y uno de los poetas místicos más grandes de la historia. Y Rumi, en su "Diván", compuesto por mil setecientos sesenta y cinco rubaiyats ("odas a la embriaguez divina"), expresa así la operada consumación:
¿Por qué estás continuamente
persiguiendo sombras?
¿Qué quieres lavar en tus ojos
con tu sangre?
Eres Dios de los pies a la cabeza
¿Qué buscas, ingenuo
más allá de ti mismo?
Yo soy Él y Él es yo, ¡oh, buscador!
Puesto que soy Él, ¿Qué buscaría?
Yo soy el mismo y es de mi quien hablo
Yo soy de cierto mi propio acechador.
(...)
Más sobre Rumi aquí y aquí.
Eliminad la instrucción y terminarán las preocupaciones.
¿Qué diferencia hay entre "ah" y "oh"?
¿Qué diferencia hay entre "bien" y "mal"?
No se puede dejar de temer lo que los hombres temen.
Pero, ¡qué lejos está el alba del despertar!
...
La gente del mundo vive en la abundancia,
pero yo soy como alguien abandonado,
mi corazón es como el de un loco,
está confuso y nebuloso.
Los hombres vulgares saben, brillan,
solo yo parezco torpe y aturdido.
Los hombres vulgares son listos y están seguros de si mismos,
solo yo estoy abatido.
Soy sereno como el mar.
Soy móvil como el viento.
Todo el mundo tiene un objetivo,
solo yo parezco terco y zafio.
Soy diferente de los demás
porque aprecio a la Madre que me nutre.
...y ellos se juntan! Pequeña selección de videos a dúo, de todos los colores. Elijo tres: los tres son deliciosos, los tres son bien distintos y en los tres hay una "química" especial entre sus protagonistas. El primero, mi favorito, Nick Cave y P. J. Harvey, la sensualidad entre ellos parece salirse de la pantalla. Más abajo, Nancy Sinatra y Dean Martin , ella deliciosa con sus morritos, él, en su papel de galán. Y por último Electric Six... sobran los comentarios... HIGH VOLTAGE!!!

Antonio González de LadrilloEstudio ha diseñado la misteriosa portada para el nuevo disco de Travolta. El nuevo proyecto de Joaquin Pascual, ex-Mercromina y ex-Surfin´Bichos, saldrá el 12 de Marzo bajo el sello Mushroom Pillow y con el título de El Efecto Amor. Me ha gustado mucho la portada (abajo), pero aún más el dibujo del león (arriba), que me ha enseñado mi hermano comentándome que tal vez se utilize para alguna otra aplicación...

¡Qué maravilla!, ayer vi qe tenían Kagemusha en el Fnac, ¡por fin!. Rápidamente cogí una copia y me la puse bajo el brazo para que no se escapase. Y es que esta película me dejo completamente anonadado la primera vez que la vi. Un film que alcanza un grado de perfección que no podía imaginar: la fotografía, el guión, los actores, los diálogos, el ritmo, la escenografía, los interiores, la música, las coreografías... parece mentira verlo todo reunido con tal precisión en una sola obra. Hay grandes películas que bordan varios de estos aspectos, pero muy pocas logran abarcar tanto.
Para mi la mejor de una filmografía repleta de obras maestras. Pude ver, hace tiempo, la versión completa, más larga, pero no me di cuenta del paso del tiempo. Desde la primera secuencia, cuya brillantez me quita el aliento, Kurosawa me agarra por el cuello hasta el último minuto, sin dejar de sorprenderme. Nada sobra, nada falta... es a mí al que le faltan palabras para describir tal maravilla.
El poster que ilustra la edición que tienen en el Fnac no es el mejor de todos los que se han hecho, pero bueno... Pego aquí otras tres versiones.

Etiquetas: cine
El mando remoto de la Wii está trayendo más cola aún de lo que ya se esperaba. Que si al primer mandoble se escapa y vuela como un torpedo rompiendo el televisor o dejando morado el ojo de tu hermana, que si se hace más ejercicio que en el gimnasio, que si se puede customizar, que si vibra sugerentemente, que si se conecta al Pc...
Pero una de las aplicaciones más interesantes la leía hace poco en Pixel y Dixel: como usar el mando como contralador para un programa de Dj, el WiiJ. Y digo yo, ¿también se podrá hacer con un programa de Vj?. Quiero una Wii!
Etiquetas: videojuegos, vj
He creado una cuenta de Flickr donde iré colgando imágenes de mis Moleskines, algunas también las postearé aquí, pero la mayoría irán al Flickr.
Actualización: he colocado un pequeño menú thumbnail en la columna de la derecha donde se irán actualizando las últimas fotos que cuelgue en Flirk. Serán enlaces directos a mi cuenta allí.
Etiquetas: Moleskine
Mi adoración por YouTube sigue en aumento, es una fuente inagotable de nuevos descubrimientos y fantásticos reencuentros. Ahora estoy especialmente activo descargando videos para el iPod, y me voy encontrando verdaderas maravillas… o sea que en estos días habrán unos cuantos posts sobre el tema... Por ejemplo he encontrado bastantes videos de los geniales títulos de créditos para películas de Saul Bass, diseñador gráfico que fue especialmente conocido por sus trabajos en el cine para directores como Hitchcock, Preminger, Billy Wilder, Kubrick y especialmente Scorsese. Bass alcanzó un nivel que pocas veces se ha visto en el medio, y lo hizo a través de una economía estética que en ocasiones extremos radicales, no hay más que ver los créditos de West Side Story. La calidad en YouTube deja bastante que desear, y algunos se agradecen ver a mayor resolución, hace tiempo la mulita tenía bastantes…

... y no para de llover. Un domingo para quedarse en casita con las estufas y los ordenadores encendidos, trabajando un poco, oyendo música, leyendo o viendo "Heroes"... tengo que ponerme al día...
Etiquetas: el día a día
El rechazo del arte figurativo y de las imágenes es común en la actitud reformista de numerosas espiritualidades desde el budismo indio hasta el arte cisterciense de Bernardo de Clairvaux en el siglo XII cristiano, para quien las imágenes de monstruos en los claustros distraían la atención del monje en su único cometido contemplativo. Ananda K. Coomaraswamy, estudioso del arte indio, islámico y cristiano, recuerda que una vez llegados a la visión “cara a cara” (1 Cor 13, 12), toda iconografía se hace innecesaria, puerto que el arte es un medio y no un fin en si mismo; las imágenes son una vía para alcanzar la visión de la divinidad. [...]
Amadeo Vega
Zen, mística y abstracción
Al regresar a Kolkata una de las primeras cosas que hice fue acercarme al río, era el Día de la República, fiesta nacional, y había visto muchas figuras de Saraswati aún por las calles. Así que al atardecer y tras perderme un par de veces y visitar las chabolas bajos los puentes al sur del Maidan, llegué a un Ghat muy concurrido. Estaba prececido por una amplia zona asfaltada dedicada a estación de autobuses, decenas de ellos, cargados hasta los topes, continuaban acumulando aún más aquipaje sobre sus techos. Fardos, sacos y cajas precintadas que convertían cualquier autobús en un monstruo de dos pisos. Parece que la moda es poner algún letrero luminoso en la parte delantera con el nombre de la agencia o algún mensaje que centellee o cambie de color al más puro estilo Las Vegas. Este era el lugar adecuado para recibir a los pequeños camiones descubiertos y repletos de hindús alborotados llevando a sus diosas tras los días de Puja.
Claro que aquí los Ghats no son como esn Varanasi, este, por ejemplo, tan solo era un terraplén convertido en un inimaginable vertedero embarrado. Hasta el borde iban llegando los grupos portando en volandas a sus Saraswatis, le daban varias vueltas sobre si mismas y, algo mareados, emprendían el descenso haciendo equilibrios en la resbaladiza pendiente. Al llegar abajo, hundidos en el barro hasta los tobillos, se acercaban a la orilla e intentaban hacer un hueco en las aguas sagradas y saturadas de figuras, para arrojar la propia. En ese momento lo más prudente era retirarse unos pasos, pues el posterior acto de echarse unas gotas de agua sobre las cabezas, como santiguándose, se podía convertir una salpicadura ganeral llevada a cavo por los que estaban con las aguas verdegrisaceas por las rodillas.
Días después, al volver al mismo escenario, ya de día, la visión era espeluznante. A toda la basura que ya había, se le sumaban los restos de las diosas, los armazones de madera sobre las que iban colocadas y todas las ofrendas que también habían arrojado junto a las figuras, flores, hojas de palma, cocos, oropeles, cuencos y vasijas, cajas de cartón... por no mencionar que el lugar también servía de baño público... Un hombre bien vestido llegó en ese momento con una figura de Saraswati de medio tamaño en sus brazos, debía ser algún rezagado. Pero no pasó de los primeros metros, contrató a algunos de los chiquillos pobres que viven por allí para que le llevasen la figura hasta el agua, mientras él les gritaba las instrucciones a distancia, de puntillas sobre el desastre.
Esta vez he tenido que coger un hotel un poco mejor al estar todas las guesthouses ocupadas, aunque eso de "mejor" es algo un tanto relativo, que se nota sobre todo en que te cobran una tasas a parte del precio de la habitación. Luego, las precariedades se repiten, pero a veces con la nota cómica de un quiero y no puedo. Por ejemplo han instalado un timbre en las habitaciones para avisar al "botones", pero para que estos se enteren (andan por las escaleras algo adormilados) el timbrazo suena a todo volumen por el hotel, se entera el servicio, el recepcionista y todos los clientes. Imaginaros esto a las 11 de la noche o las 6 de la mañana porque alguien quiere tomarse un café, o que le recojan el equipaje, del susto pegas un bote en la cama, en fin!, un disparate!. Y no hablemos si se va la luz, pasados unos minutos de oscuridad, arrancan un generador que tienen bajo mi ventana y, a pesar de estar en un tercero, parece que esté desfilando la primera división de tanques indios bajo mi cama.
Esta noche hay reunión de españoles en la terraza del María, parece que hay un grupo bastante grande de españoles por aquí entre viajeros y voluntarios, mañana se van tres chicas y organizan una pequeña despedida. Ya no es posible hacerlo en la terraza del Salvation Army (el más popular y barato de las guesthouses de por aquí) por que la última vez la liaron bien con cervezas y gritos, y los de la casa dijeron que eran muy religiosos y que nada de alcohol ni fiestas. Ahora creo que los españoles que no duermen allí no pueden entrar ni de visita. No, si allí donde vamos...
Etiquetas: Cuaderno de Kolkata
Ayer, en mi último día en Varanasi, fuí con Vanesa a una pastelería a la que había prometido llevarme.En la India puedes encontrar puestos de dulces por todas partes, les encantan, pero es en las pastelerías donde encuentras una gran variedad de pequeños dulces en forma de bolas, cuadrados o rombos. Nos sentamos a tomarlos en lo alto de unas escaleras que se hunden, metros más abajo, en el río. Parece ser que estábamos justo al lado de una escuela, se oía a un grupo de niños recitar. Vanesa me contó que era sánscrito, y por lo tanto solo podía ser una escuela de niños brahmanas, la casta más alta de la India. Parece ser que el sistema de castas va perdiendo fuerza y pureza, pero aún se mantiene vivo en multidud de facetas de la vida india. Por ejemplo, la pastelería a la que habíamos ido estaba regentada por Brahmanas, y sería la única pastelería a la que acudiría un Brahman al considerar que si la comida pasa por las manos de un casta inferior podría estar contaminada. Pero los Brahmanas ya no están consagrados únicamente a labores sacerdotales y puedes encontrarte a un guerrero (Chatria),que forma parte de la segunda casta, conduciendo un taxi. Pero lo que no verás será a un Sudra o un Paria haciendo nada que no corresponda a su baja casta.
Callejeando, de vez en cuando me encuentro unas estancias abiertas al exterior, tan negras como las cuevas de los Nagas en el Himalaya. Al principio no se ve nada de nada, hay que dejar pasar unos instantes para que los ojos, deslumbrados por el mediodía, se acostumbren poco a poco a la oscuridad. Entonces ves a dos o tres hombres removiendo unas descomunales cazuelas negras de hollín, cubiertas de unas costras milenarias que ocultan el metal. Dentro humea la más blanca de las leches. Aquí, entre tinieblas, preparan el yogurt, unos de los postres nacionales en la India.
Mirando por la ventanilla del tren veo desfilar interminablemente pequeñas o minúsculas poblaciones de calles terrosas y casas de adobe con el techo de paja. Hay agua estancada por todas partes. El paisaje es neblinoso y entre los campos de cultivo aparecen algunos árboles emborronados con la distancia. No puedo evitar recordar a Gandhi en su viaje en tren a través de la India, viendo, con sus ojos educados en Inglaterra, la situación del país. Quince horas después de salir de Varanasi estamos entrando en la estación de Howrah en Kolkata, mucho antes de que el tren se detenga van subiendo a la carrera los portamaletas que recorren los pasillos buscando clientes. Es increible la cantidad de equipaje que llevan los indios, y más increible aún todo lo que consiguen cargar estos hombres, hasta tres maletas, una encima de otra, haciendo equilibrios sobre la cabeza y dos bolsas más en los brazos alzados que sujetan la torre de maletas. Los cuervos, graznando, sobrevuelan las cúpulas de la estación, dándome la bienvenida a la ciudad.
Etiquetas: Cuaderno de Varanasi
Esta mañana, leyendo en la habitación, he oido unos ruidos raros y al girarme me he encontrado con un mono urgando en una de mis bolsas, afortunadamente ha vuelto a salir por la ventana rápidamente sin llevarse ningún trofeo. En el arbol que hay sobre la Guesthouse viven varias familias de monos y de vez en cuando se dan un paseo por los balcones a ver que pueden escamotear, no es una buena idea tender la ropa fuera, y parece que tampoco lo es dejar la puerta o venta abierta sin estar ojo avizor. Hace una par de noches la luz se iba y venía de forma inusitada, suelen cortanla todos los días de 10.00 a 15.00 horas, y luego es habitual que hayan pequeños cortes, pero lo de esa noche parecía una berbena. Cuando salí a cenar, vi a los monos montando una buena en el tejado, el chico de la puerta me comentó que eran ellos y sus escaramuzas los que estaban provocando los cortes de luz de esa noche.
Hace unos días cogí un buen constipado y la couldina que me traje no parecía hacer gran efecto, afortunadamente me encontré con Vanesa, una española que estudia tercer año de hindi en la Universidad de Varanasi, y me acompañó a su farmacia habitual donde me sirvieron tres pastillas, una para el constipado, otra para la ligera fiebre que, según él, tenía tras tocarme el antebrazo, y una de vitaminas. Con unas tijeritas fue cortando las unidades necesarias para el tratamiento, cinco de la primera, seis de la segunda y otras cinco de la última, y todas a una bolsita de papel de periódico, ni una más ni una menos de las necesarias. Ahora ya estoy prácticamente reestablecido. La sanidad española haría bien en aplicar un sistema parecido si realmente quiere recortar gasto sanitario y facilitar el acceso a los medicamentos...
Ayer fue la Saraswati Puja, la ciudad amaneció salpicada, aquí y allí, de improvisados tenderetes de telas a franjas rojas o azules, en los cuales se instalaban los altares dedicados a la diosa del conocimiento y las artes. Estos últimos días los hindús han estado comprando pequeñas figurillas de Saraswati para la celebración de la Puja en familia, pero además hay una gran estatua por barrio o comunidad que es la que se expone y adora en la calle, haciéndole ofrendas de fuego, agua, inciensos y alimentos. Pero todas ellas, las pequeñas, las medianas y las grandes están siendo arrojadas al rio en el día de hoy, tras la jornada de devoción.
Desde el mediodía e ininterrumpidamente, se van sucediendo las festivas procesiones hasta la rivera del Ganges. Una vez allí suben a la diosa en una barca (si es una figura pequeña la suelen arrojar desde la orilla), se adentran en la corriente y la sumergen en las aguas sagradas entre exclamaciones de júbilo. La mayoría son jóvenes que gritan, tocan el tambor, bailan y se lo pasan en grande. No obstante, la ceremonia tiene un punto gamberro que no se le escapa a nadie. Con la llegada de la noche aumenta el frenesí y en el Ghat principal, empieza a formarse cola, las barcas no dan a basto. Las figuras van a parar al río en una nube de incienso, una tras otra, aquí en Varanasi, en Kolkata y en muchas otras ciudades a lo largo del Ganges. En los próximos días la navegación fluvial se verá seriamente comprometida por unas aguas cubiertas de cientos, de miles de diosas aferradas a sus vinas en sus naufragios.
Vina: instrumento musical de la familia del sitar
Etiquetas: Cuaderno de Varanasi
Antes de ayer fue el punto álgido del Ardh Kumbh, el baño sagrado que marca el ecuador entre un Kumbh Mela y el siguiente, doce años depués. El Kumbh Mela es la concentración religiosa más grande del planeta, se calcula que acudieron 70 millones de fieles en el 2001. A pesar de no ser "la fiesta grande", la celebración de Allahabad es de unas dimensiones inimaginables, solo en el día principal, marcado por la luna nueva, se calcula que se bañaron 1.8 millones de personas. Pero quien mejor habla de estos acontecimientos es Mircea Eliade en su libro "La India", donde narra como vivió un Kumgh Mela acompañando a un grupo de peregrinos.
"Cada doce años, India entera se estremece; los pueblos se agitan, los monasterios se vacían, de las cuevas del Himalaya descienden ermitaños desnudos sucios de cenizas, de la costa de Malabar, del cabo Comorín, del golfo de Bengala, de los montes Vindhya, del desierto del Thar convergen carros de toda clase, comitivas de monjes, grupos de indigentes, tropas de leprosos, séquitos de rajás, palanquines abarrotados de mujeres ocultas por cortinas blancas, trenes llenos de pasajeros, una muchedumbre extraordinaria ávida de santidad: los peregrinos de la Kumbh-Mela."
Al día siguiente me dirigí a comprar todos los periódicos que hubieran, el quiosquero me señaló que alguno de ellos eran en hindi, lo cual era más que evidente con su alfabeto devanagari, pero yo se los di a cobrar junto al resto. Ante su divertida pregunta de si entendía hindi le dije -Oh no!, solo por las fotos- y él, y otros que enseguida se acercaron curiosos, reían asintiendo.
Aquí, en Varanasi, también han sido unos días muy ajetreados, con mucha gente yendo y viniendo por las calles o por el río, en grandes barcas. No había más que bajar las escaleras de Dasaswamedh Ghat y ver la cantidad de mendigos alineados, desde muchos metros antes, formando una especie de barandilla humana que dividía el camino en dos, todos con sus platos de metal esperando al sol. Algunos muestran, lo más ostensiblemente que pueden, los estragos de la lepra, en forma de muñones en manos y pies. De vez en cuando cae alguna moneda, pero lo habitual es que los peregrinos repartan tan solo arroz, que van dejando caer de plato en plato casi sin pausa hasta que cogen un nuevo puñado de entre sus ropas.
En los últimos escalones todo el mundo se baña con el agua sagrada, la recogen, la elevan sobre sus cabezas y la vuelven a dejar lentamente mientras rezan. El barquero que me lleva río arriba bebe el mismo agua con reverencia, un agua calificada como de las más contaminadas del planeta, pero él me dice que Ganga es su madre, que ha bebido desde pequeño y nunca le ha hecho mal. Más adelante nos cruzamos con el cuerpo de un niño muy pequeño, casi un bebé, envuelto con una ligera tela blanca, a veces no hay dinero para quemar los cuerpos y sencillamente se dejan en el río para que se los lleve la corriente.
Etiquetas: Cuaderno de Varanasi
Escalones!, por todos lados, a distintas alturas, subiendo y bajando. Y también perros tiñosos, cabras que caminan de puntillas, monos chillones y belicosos, peces que a veces se dejan ver de un salto, búfalos peludos rumiando pensativos, patos tambaleantes, pájaros tomando un baño, vacas de ojos acuosos y hasta cerdos, sucios y feos, en los ghats más apartados. Y niños vendiedo postales o volando cometas, chicos jugando al cricket, intocables amasando y poniendo a secar ensaimadas de caca de vaca, sadhus de naranja con mil arrugas y un tridente en la mano, hombres y mujeres que se bañan , rezan o laban la cabeza, musulmanes con sus gorros contemplando las aguas, lavanderos dando un paliza a la ropa para dejarla inmaculada, carpinteros construyendo barcas, porteadores llevando leña para las piras funerarias, barberos rapando cabezas sin descanso, oradores aleccionando a grupos atentos, remeros ofreciendo sus servicios al grito de: boat, sir?, vendedores de cacahuetes, caca por todas partes, palacios, torres, minaretes, altares, silos de depuración, masajistas, maestros de yoga, muertos ardiendo, turistas, viajeros, coreanos, hippies, mendigos, iluminados... Y una luz como de otro mundo al amanecer o al atardecer. Y una atmósfera, única en el planeta, que se inclina hacia lo místico o hacia lo mundano a una velocidad de vértigo. Y un río de mil caras que se van desvelando según avanza el día, un río que, en temporada seca, está tan quieto y tranquilo que no parece ir a ninguna parte.
Etiquetas: Cuaderno de Varanasi
Ya estoy en la ciudad santa de Varanasi, antes llamada Benarés, una de las ciudades vivas más antiguas del planeta. Nada más salir de la estación cojo un ciclorickshaw para dirigirme al centro, ir en taxi no tiene demasiado sentido, y los autorickshaws, pequeños motocarros donde caben dos personas en el asiento posterior (hasta cinco o seis si aplicamos el cánon indio), son algo afixiantes, muy ruidosos y no te dejan ver bien el exterior. En cambio con el ciclorickshaw, una bicicleta unida a un pequeño remolque de dos plazas, te mueves bastante deprisa y puedes disfrutar de una amplia visión al ser descubierto.
El conductor que me tocó en gracia conducía como un loco, gritando sin parar (a falta de claxon...), empujando a los que le molestaban y culebreando por entre el tráfico de tal manera que, cuando llegamos, no entendía cómo no habíamos tenido dos o tres accidentes. A mitad camino hizo un alto para "repostar". En un puestecito se aprovisionó de más betel, una droga suave de efectos estimulantes, y regresó a sus pedales dedicándome una sonrisa que descubría tres o cuatro dientes alzándose temblorosos en unas encías encharcadas de rojo, al igual que el resto de la boca, llena de betel en proceso de masticación.
A pesar de la conducción suicida, o gracias a ella, fuimos adentrándonos en Varanasi y un escalofrío me recorrió desde la punta de los dedos de los pies hasta lo más alto de la coronilla. El caos, según nos acercamos a Dasaswamedh Ghat, se vuelve inimaginable, pero por mucho que cueste creerlo, la circulación consigue avanzar, titubeante, arrancando y frenando, esquivando milagrosamente a peatones y vacas. Entre pitidos, gritos y mujidos coseguimos llegar a mi destino, o al menos hasta donde dejan llegar al ciclorickshaw, pues han cortado la circulación a partir de un punto, y debo de continuar a pie, abríendome paso con mi mochila entre la muchedumbre, procurando esquivar las, apartir de ahora, perpetuas cagadas de vaca, en busca de un lugar donde alojarme.
Etiquetas: Cuaderno de Varanasi
Entrar en la Estación de Trenes de Howrah es como colarse en una superproducción hollywoodiense que se está esforzando todo lo posible por mostrar el drama de dimensiones bíblicas causado por el éxodo de una guerra o alguna terrible epidemia... bueno, exagero un poco, pero algo de ello hay. Son las 20.00 horas de un miércoles y parece que vayan a bombardear Kolkata y todos quieran salir de ella al mismo tiempo. Cientos de personas se mueven de un lado a otro buscando su tren, mirando los paneles informativos, procurando no perder ningún miembro de la familia en medio de la vorágine. Se han formado dos amplios cuadrados en la parte central de la estación donde permanecen tumbados, durmiendo o haciendo tiempo, infinidad de indios envueltos en sábanas, saris o mantas, componiendo un mosaico de mil colores y texturas por donde aparecen intermitentemente cabezas o pies.
Finalmente indican la llegada de mi tren en el panel luminoso y casi al mismo tiempo, en un extremo de la estación, parece desprenderse un iceberg de un continente helado y una masa de personas, como una sola, se mueven hacia el andén indicado, separándose del grupo que espera e indicándome el camino que seguramente debo seguir. El tren es larguísimo, la marea humana me arrastra mientras intento inútilmente identificar mi vagón, voy dando baldazos de un lado a otro aturdido. En realidad yo no tengo tanta prisa, soy un afortunado que puede permitirse viajar en primera en una cómoda litera numerada. No como la gran mayoría, que se mueve apresuradamente, arrastrando sus bultos, niños o abuelas, y se suman a apretadas filas para intentar coger un buen sitio para el largo viaje. En uno de los vagones se produce una aglomeración en la puerta y unos policías con largas cañas reparten palos a diestro y siniestro. Algunos se empujan o discuten, otros esperan su turno, con estoica indiferencia, como si la cosa no fuera con ellos.
Por muy largo que sea, finalmente se me acaba el tren y no he encontrado mi vagón, vuelvo a empezar, en sentido inverso y me detengo frente a uno que indica AC, la clase de mi billete, me acerco esperanzado a consultar la lista que pegan en la puerta de cada vagón y donde están indicados los nombres de los pasajeros y sus números de asiento, y al primer vistazo encuentro, como por arte de magia, mi nombre, entre muchos otros en hindi, no debí dudar de la eficiencia india! Y que buena suerte encontrarme a la primera. En esta puerta no hay ni colas ni palos de la policía. Subo, y al poco de ponerse el tren en marcha, arreglo mi litera para la noche, en la literas de enfrente hay un matrimonio indio mayor, ella muda su sari por un vaporoso salto de cama rosa. Varanasi me espera mañana por la mañana.
Etiquetas: Cuaderno de Kolkata